Aneurysm
October 20, 2006La niña es ajena a todo lo que le rodea. Su realidad está constituída por sensaciones y borrosas imágenes que guarda dentro de su cabeza. Mientras ella no se inquiete, mientras todo sea ambiguo por naturaleza, todo estará bien, y no habrá nada que jamás la saque de su cómodo estado de media percepción.
La han golpeado. La golpearon una vez, dos veces, mil veces…
Otra vez recibe un golpe.
Ella sabe, perfectamente está la idea cristalizada dentro de ella misma, que viene el golpe. Su experiencia de media percepción le ha revelado un patrón en el cual vienen los estímulos no deseados. Pero a pesar de su conocimiento previo, de su pre-visión, se sorprende, se afecta, se desmorona algo de ella misma debajo de las capas de piel curtida por los golpes. Sigue teniendo ese efecto.

La secuencia no está completa. Sigue ahora la tensión, el despertar de la ira furibunda, el negro y rojo viciosamente rayados uno sobre otro, dolor, decepción e ira profunda, todos forman un crescendo de dolor, de uno de los procesos del dolor que sólamente percibe con su consciencia antidialoguista, incapáz de abstraer todos estos estúpidos elementos de su corazón apaleado. Toda la tensión se encuentra ahora en el punto máximo de estrés, y si no deja de tensar pueden llegar terribles consecuencias irreparables….si no deja de tensar, podría para siempre perderse la elasticidad, la “childhood’s resilience” que todos los apaleadores halagan, adoran, homenagean en ella.

El punto máximo de dolor y ahogo simultáneos en una pila de niña que olvidó que ahora tiene pechos y está más alta….

El grito se proferirá en silencio. Las paredes todavía no se manchan de sangre, y ya me estoy desesperando.

