April 11, 2007
He llevado dos sistemas de tiempo conmigo desde hace algún tiempo; en uno de éstos sistemas, el tiempo pasa casi inadvertidamente, y las personas que se encuentran en este tiempo siempre van conmigo, como si nunca los hubiera dejado atrás, como si siempre los llevase dentro de mí y me confundiese, mientras revivo equivocadamente momentos de un pasado casi ancestral y los confundo con los momentos marchitos del presente.
En el otro sistema, el breve contacto nada más es una fortaleza contingente, un recurso naturalmente fútil para remendar intenciones y causas, un producto casi azaroso de la trepidación de los menesteres de la realidad. Las personas en este tiempo apenas son recuerdos…apenas son pincelazos.


