El Regreso
March 24, 2008Ella tildaba las íes, las ás, las ós, las ús…pero nunca, NUNCA las es, porque las es tienen esa omnipresencia que domina todo. Aspiraba a ser como el novelista que escribió un libro en el que no había ni una tan sola e. Estaba segura de que tal libro sería como un niño desvalido en la calle, o como uno de los desiertos de Quim Hereu, aunque sin la crepitación imperceptible de los átomos.
Ella quiso ser la odalisca de Molnar, quiso tenderse entre el cielo y la tierra. Sin embargo, ella había salido de la hornada à point, y su cuerpo era natural y se resistía a los engaños de parafinas, polvos blancos y largas cabelleras falsas.
Se puso a jugar un día con la no-existencia. [no existe!]
Se dijo: No tengo conclusiones que darte, mundo. Mis investigaciones son de una índole mucho más viscosa.
Corrió, sudó, lloró, se quedó sin aliento, se le deshizo el peinado (su cuerpo no toleraba lo artificial), dejó tirada la ropa, dejó de oír llamados ajenos.
Se convirtió en raíz, bajo tierra, como siempre debía estar, cercana a la tierra, absorbiendo directamente los minerales que otros jamás podían adquirir.
