La Vigilia

June 28, 2008

…Y la noche, perniciosa, hostil, con la viscosidad propia de los claroscuros y los temores, fundados e infundados en ventanas sin cortinas, no ha causado estragos todavía; sólo deja tras de sí su manto silente para arropar los ojos levemente enrojecidos, violentos y desorbitados. Permanece todavía el azul de los aniversarios de Antonieta y la necesidad de aferrar cuerpo y corazón a elementos fuera de tiempo ya, pensando en cosas deseadas que son inalcanzables y están más allá de tacto, vista u oído, con las entrañas percibiendo un suave estremecimiento muy similar al miedo pero la piel cubierta de telarañas de sueño, contradiciéndose los sentidos y enervando el alma los dedos invisibles de remembranzas y reflexiones, cual si fueran largos cabellos ondulados a la forma del humo de incienso.

La crepitación de la presencia humana comienza; el hechizo del amanecer está roto.