Dadarien

April 27, 2009

Pensé escribir un poquito de narrativa, de “fantasía”, como dice el psicólogo de España ‘82, pero he decidido divagar y escribir cualquier cosa que se me ocurra porque lo que necesito es deshacerme del veneno antes de que yo sea su víctima. Ja, ja, ja. Virginia Wolff era una mujer atropellada en El Perro Andaluz. “Soy una virgen loca de Tolstoi que camina a saltitos entre las culebras muertas de frío.” Soy un piano ensangrentado que tal vez un día alguien se dignará a tocar. Soy un pequeño pozo sin fondo.

JA, JA, JA. SOY LO QUE SIEMPRE DIJE QUE FUI: UN PAYASITO QUE RIDICULIZA TODO LO QUE LE PONEN ENFRENTE. HENRY (HEINRICH) MILLER. EL ARTE DE CARICATURIZAR LA VIDA. MI PROPIA TEORIA: LA INYECCION DE ADRENALINA, EL EJERCICIO DE FATIGARSE.

Ja, ja, ja. Pequeña noción desorbitada, pequeña indiscreción como herida abierta, pequeña botella de veneno.

¿Qué es el dolor? Estoy segura de que no lo sé, pero por estos días mi constitución anda tan amargamente volátil que me prestaría para un experimento. Oh, ¡lo olvido! ¡Ya soy un experimento, mi propio experimento, la navaja está incrustada en mi carne magullada por mi propia mano!

JA, JA, JA.

Me río de Nietszche, de Hesse, de Miller, de Nin, de Dalton, y hasta de Virginia Wolff. Me río de Platón y de Jesucristo, me río de Sulpicia, me río de Safo y de Valerie Solanas, me río del ejercicio de fatigarse, de mi propia teoría, porque me doy cuenta que el ejercicio de fatigarse es esa fiestecita a la que asistieron el diablo y Simón del Desierto, porque el ejercicio de fatigarse es el infiernito al que estoy condenada para siempre, y por desgracia no tengo una Silvia Pinal con la que se puedan extender hasta el cansancio las discusiones apologéticas, ni tengo un penitente delirante al que atormentar, ni mucho menos tengo el concepto tras esa palabra de la que no haré mención; sólo tengo mi feliz caos perturbado, mi cerebro vagamente cuajado, mi costumbre del auto castigo, mi flagelante voluntad, que después de todo es lo que conduce a ese destino de los saltos imposibles.

Pero bien, como preguntamos anteriormente: ¿A QUIEN DIABLOS LE IMPORTA TODO ESTE INUTIL MONTON DE PALABRAS?

Bike

“You’re the kind of girl that fits in with my world.”

No. Y, después de todo, ¿a quién putas le importa?